Del alcance del Edén

Del alcance del Edén

El “Magnificat” asì nos introduce en las “bienaventuranzas”, síntesis y ley primordial del mensaje evangélico.
(Celebración Eucarística en la Festividad de Nuestra Señora de Guadalupe, 12 de diciembre de 2014)

"Es necesario construir la sociedad a la luz de las Bienaventuranzas, caminar hacia el Reino en la compañía de los últimos".
(Twit de SS. El Papa Francisco 4-6-2015)

Nos dice el P. Leonardo Castellani: "Si estalla la tercera guerra mundial (y la última), la cuestión debatida será rotundamente si se debe hacer el paraíso en la tierra sin contar con la otra vida o si se debe contar con la otra vida para hacer el paraíso en la tierra.
Son dos herejías que luchan entre sí: porque la verdad cristiana es que no se puede hacer de ningún modo el paraíso aquí sino solamente en la otra vida -con un pálido reflejo aquí: el reflejo del Sermón de la Montaña".
LEONARDO CASTELLANI Th. D. "Psicología Humana", Ed. Jauja ISBN 987-95078-27 p.33

Sin embargo San Bernardo, en el primer sermón del día de Navidad, predica: "Si no esperamos que de nuevo nos den un paraíso terreno, ¿cómo esperaremos el reino de los cielos? Si no me creéis cuendo os hablo de cosas de la tierra, dice el Señor, ¿cómo me creeréis cuando os hablare de las cosas del cielo?" (Io.3,12)

Y más abajo dice: "Y para que entiendas que esta promesa pertenece a la vida presente y no a la futura, dice después: Vosotros diréis en ese día: publicad las alabanzas del Señor e invocad su nombre (Is. 12,3). La invocación es del presente tiempo, como está escrito: Invócame en el día de la tribulación (Ps.49,15).

Es que el paraíso posible será "el reflejo del Sermón de la Montaña", como dice el Padre Castellani.

Es que también dice San Bernardo en el mismo párrafo: "para que con la percepción de los bienes presentes se haga firme la esperanza de los futuros, tenemos un paraíso mucho mejor y más dichoso que el que tuvieron nuestros primeros padres, Jesucristo es nuestro paraíso; en quien, después de haber hallado tres fuentes, hemos de buscar también la cuarta". (Es el sermón de las Fuentes del Salvador).

Es que el paraíso, el Reino de Cristo, será en la tierra lo profetizado en Sofonías 3,12.

"Yo dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre
y en el nombre de Yahvé se cobijará el resto de Israel"

Pero es cierto que si no se predica el reino milenario, el reinado social de Jesucristo, el triunfo final del Corazón Inmaculado de María, nadie hará caso del testimonio de los catastrofistas.

Tenemos que organizar retiros y congresos internacionales para estudiar y meditar el capítulo XX del Apokalipsis.

Pero como no lo hacemos, así estamos.


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