Las virtudes de María

Cartas a mis ahijados

Las virtudes de María

Barcelona, diciembre 1992

La vigilia del día de la Inmaculada de 1991, al oír el sermón de D. Emilio Pons en Santa Juliana, pensé: ¡Esto tengo que escribírselo a mis ahijados!. Predicó que cierta madre enseñó a su hijo un espejo, una calavera y una estampa de la Virgen y le dijo: mira, esto es lo que eres, esto lo que serás y esto lo que debes ser.

Para ser lo que ella es hay que imitar sus virtudes, y precisamente, al día siguiente, el P. Carmelita que nos dijo la Misa en la capilla de Fátima del Monte Carmelo después del Rosario de la Aurora, nos habló de las Virtudes de la Virgen: Humildad, Fe y Obediencia. Explicó cada una de ellas por las frases evangélicas: "He aqui la esclava del Señor", "Bienaventurada tú, porque has creído" y "Hágase en mí según tu palabra".

La imitación de la Virgen en la economía de la salvación no es accidental. Hemos de parecernos a María porque la Virgen es Madre de la Gracia y la madre es como una matriz, un molde que deja su impronta en la figura.

El pasado día de la Inmaculada, el P. Alba, en el sermón nos dijo: "El papel nuclear de la Santísima Virgen en la historia de la salvación es su maternidad universal". El Espíritu Santo se nos ha dado. Somos dueños del Espíritu Santo y usamos de El como queremos. María es "Llena de Gracia", llena de este Don que es el Espíritu Santo. Anhela como madre y pide para sus hijos lo que sólo Dios puede querer para ellos. Como lo más característico de la materia es el anhelo por la forma, a María, como Madre, se le ha llamado la Omnipotencia Suplicante.

Todo lo que te digo lo tienes resumido en la oración final de la novena a la Madre Maravillas de Jesús: "Señor, porque te has complacido en la humildad de la Bienaventurada Virgen María, has querido elevarla a la dignidad de ser Madre de tu Hijo y Madre de la Iglesia por El fundada, te suplicamos por su valiosa intercesión que glorifiques a quien imitando sus virtudes de obediencia y humildad quiso vivir y morir como fiel hija de la Iglesia". María, por la humildad de su ser, será Madre universal, y sus virtudes a imitar son obediencia, humildad y fidelidad.

La imitación de la Virgen Madre no se hace sin combate. Aparte del Evangelio de San Lucas cuando narra el Nacimiento en Belén, hay otro lugar en la Biblia en donde se habla de una Mujer vestida de sol que está para dar a luz: El capítulo 12 del Apocalipsis es como una representación de "Els Pastorets" que teatralmente resumen el "Nacimiento" que es toda la historia. Por eso lo leí en el pregón de nuestro concurso de belenes.

¿Quién es esa Mujer del Apocalipsis?. Como dice San Agustín, una palabra en la Biblia significa muchas cosas. Es la creación entera, la madre naturaleza, que sufre dolores de parto hasta la gloriosa libertad de los hijos de Dios (Rm 8,21-22), la humanidad toda, la estirpe de Israel, la Iglesia, y también, claro está, la Virgen María. Busquemos con los Magos de Oriente dónde ha nacido el rey para adorarle y pasaremos por cúmulos, galaxias, soles, planetas, la humanidad, sus pueblos y llegaremos a María, a la Santísima Virgen, a la bendita entre las mujeres, porque bendito es el fruto de su vientre, como tantas veces le hemos dicho en el Ave María.

La historia entera es la del parto doloroso del Hijo de Dios hecho hombre, y, por tanto, la historia entera es un Nacimiento, un Pesebre. Ahí está también, como en Belén, San José, que siempre está cuando se da a luz al Hijo de Dios. El parto de Belén fue virginal y sin dolor, pero María tuvo sus dolores en el Calvario, al ser la Madre de la Iglesia.

El Dragón quiere impedir que por imitación de María nazca Jesús en nosotros y hace inevitable el combate. El feminismo satánico, en último término, busca divinizar lo femenino para que se acabe adorando al demonio. El P. Alba, al verse rodeado de tantos niños, terminó el sermón diciendo emocionado: "Que los niños no entren en el camino de la soberbia de Eva, sino que vayan por el camino de la humildad de María".

Pero al fin será la hora del triunfo del Corazón Inmaculado de María. La palabra se concibe en el seno de la mente, por eso se llama concepto, y sale fuera cuando se dice. Ese es el parto del entendimiento. El parto de Israel no se completará hasta que diga que Jesús es el Mesías. Eso será la conversión de Israel. Entonces se hará un solo rebaño con un solo Pastor (Juan 10,16). Entonces el pueblo de Dios de la carne y el espiritual serán lo mismo: una sola Iglesia. Simón empezó a ser su piedra cuando dijo esto. Esos somos los cristianos, lo que decimos lo mismo que Pedro. Eso es la Iglesia: la asamblea de los que decimos que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre. Entonces se cumplirá el misterio de Dios, como lo había prometido a sus siervos los profetas (Ap 11,7). en favor de Abraham y su linaje para siempre (Lc 1,55). Pidamos a María, nuestra Madre, que haga también nacer a Jesús en nosotros para que siguiendo su camino de verdad y vida disfrutemos juntos de sus promesas, en esta vida y en la otra.

Recibe un fuerte abrazo de tu padrino:

Manuel Ma Domenech I.


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