Atando cabos

Atando cabos

El domingo 27 de septiembre del 2009, al oír la homilía correspondiente a las lecturas del domingo XXVI del ciclo B, até dos cabos que tenía sueltos: la dureza de las palabras de Jesucristo contra el escándalo y el escándalo que supone la acedia, envidiosa del bien divino, de decir: "no son de los nuestros".

En las ediciones de la Biblia, las separaciones de párrafos y subtítulos añadidos separan cosas que van juntas. La Santa Madre Iglesia nos las propone juntas en las lecturas de este domingo, y el celebrante, Don José Luis Valverde Zarco, en su homilía recalcó esta relación.

Explicó que desde su juventud había admirado la dureza de la condenación del escándalo y que éste consiste en la división que producen los que presumen de un exclusivo derecho de predicación de la verdad, tal como aparece en los versículos anteriores a la amonestación.

Estas lecturas son:

1a Lectura (Nm 11, 25-29):
"En aquellos días, el Señor descendió de la nube y habló con Moisés. Tomó del Espíritu que reposaba sobre Moisés y se lo dio a los setenta ancianos. Cuando el Espíritu se posó sobre ellos, se pusieron a profetizar. Se habían quedado en el campamento dos hombres: uno llamado Eldad y otro, Medad. También sobre ellos se posó el Espíritu, pues aunque no habían ido a la reunión, eran de los elegidos y ambos comenzaron a profetizar en el campamento. Un muchacho corrió a contarle a Moisés que Eldad y Medad estaban profetizando en el campamento. Entonces Josué, hijo de Nun, que desde muy joven era ayudante de Moisés, le dijo: "Señor mío, prohíbeselos". Pero Moisés le respondió: "¿Crees que voy a ponerme celoso? Ojalá que todo el pueblo de Dios fuera profeta y descendiera sobre todos ellos el Espíritu del Señor".

Evangelio (Mc 9, 38-43. 45.47-48):
"En aquel tiempo, Juan le dijo a Jesús: "Hemos visto a uno que expulsaba a los demonios en tu Nombre, y como no es de los nuestros, se lo prohibimos". Pero Jesús le respondió: "No se lo prohiban, porque no hay ninguno que haga milagros en mi Nombre, que luego sea capaz de hablar mal de Mí. Todo aquél que no está contra nosotros, está a nuestro favor: Todo aquél que les dé a beber un vaso de agua por el hecho de que son de Cristo, les aseguro que no se quedará sin recompensa. Al que sea ocasión de pecado para esta gente sencilla que cree en Mí, más le valdría que le pusieran al cuello una de esas enormes piedras de molino y lo arrojaran al mar. Si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela; pues más te vale entrar manco en la vida eterna, que ir con tus dos manos al lugar de castigo, al fuego que no se apaga. Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo; pues más te vale entrar cojo en la vida eterna, que con tus dos pies ser arrojado al lugar de castigo. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo; pues más te vale entrar tuerto en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos al lugar de castigo, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga".


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