"El recuerdo de estos días se hará oración"

"El recuerdo de estos días se hará oración"


"Sed testigos de mi resurrección (Lc 24,46-48), dijo Jesús a sus apóstoles".
"Desde entonces la Iglesia, apoyándose en la fuerza del Espíritu Santo, sigue proclamando esta noticia.
Y el sucesor de Pedro, nos repitió aquellos días:
España, siguiendo un pasado valiente de evangelización: ¡sé también hoy testigo de Jesucristo resucitado!".
"La fe cristiana y católica constituye la identidad del pueblo español".
"¡No rompáis con vuestras raices cristianas!.
Sólo así seréis capaces de aportar al mundo y a Europa la riqueza cultural de vuestra historia":
"Seguirán floreciendo nuevos santos si las comunidades eclesiales mantienen su fidelidad al Evangeslio,
si la familia sabe permanecer unida.
"Los nuevos santos se presentan hoy ante nosotros como verdaderos discípulos del Señor
y testigos de su Resurrección".
"Queridos fieles católicos de España: ¡dejaos interpelar por sus maravillosos ejemplos!".

Hagamos, pues, oración del recuerdo de aquellos días,
en este año del Rosario, pasando por los cinco lugares de los nuevos Misterios de la Luz.

San José Mª Rubio

Primer misterio de la luz: El Bautismo de Jesús

De San José María Rubio dijo el Papa: "Vivió su sacerdocio, primero como diocesano y después como jesuita, con una entrega total al apostolado de la Palabra y de los sacramentos, dedicando largas horas al confesionario y dirigiendo numerosas tandas de ejercicios espirituales en las que formó a muchos cristianos que luego morirían mártires durante la persecución religiosa en España. "Hacer lo que Dios quiere y querer lo que Dios hace" era su lema".

El Padre Rubio organizó personalmente diversas misiones populares.
Como capellán de las Bernardas, cargo que ocupó por 13 años, ejerció las funciones que más le gustaban: administrar los sacramentos, la catequesis y dedicarse a la caridad.
Doctor en Derecho Canónico no hará alarde de su título, sino que cada día invocará al Espíritu Santo que descenderá como rocío sobre el pan y el vino, y los repartirá convertidos en el Cuerpo y la Sangre de su Cristo.
Pero antes de repartirlo se dedicará a lavar y relavar lo que la pertinaz maldad humana ensucia una y otra vez, aunque haya sido ya limpiado por las aguas del Bautismo.
Fue el caminante de los arrabales de Madrid que más se sentó en el confesonario.
Se sentía perdonado al perdonar y decía: "mientras se va lavando las manchas, también se va lavando las manos".

Dispensador de los ministerios de Dios administró los sacramentos que nos dan la vida que nace en el Jordán.
Desde que Cristo tocó sus aguas, sale del templo un río de agua de vida que no se puede vadear. El apóstol Juan no vio templo en la Nueva Jerusalén, porque lo son el Trono de Dios y el Cordero. Por eso sale de ellos el rio del agua de la Vida. (Ap 22,1).
Cristo tomó del agua del Jordán los pecados que los demás dejamos dentro. La aguas sucias se convirtieron en limpias al contacto de Cristo, y se hicieron poderosas para bautizarnos a todos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Y, una vez renacidos del agua y del Espíritu Santo, crecer y vivir de los demás sacramentos, que con tanto gozo dispensaba San José Mª Rubio, y que nos dan la vida eterna, la de la Trinidad Excelsa.

Santa Maravillas de Jesús

Segundo misterio: Las bodas de Caná

"Santa Maravillas de Jesús vivió animada por una fe heroica, plasmada en la respuesta a una vocación austera, poniendo a Dios como centro de su existencia. Superadas las tristes circunstancias de la Guerra Civil, realizó nuevas fundaciones de la Orden del Carmelo presididas por el espíritu característico de la reforma teresiana. Su vida contemplativa y la clausura del monasterio no le impidieron atender a las necesidades de las personas que trataba".

La incomprensión del progresismo se ha visto vencida milagrosamente por la verdad y la bondad de la pequeña carmelita que supo, quiso y pudo hacer lo que debía.
Digna hija de su "Santa Madre Andariega" fundó sus "palomárcicos" (como dijo el Papa en 1982) en El Cerro de los Angeles (1924, Kottayam (1933), Batuecas (1939), Mancera de Abajo (1944), Duruelo (1947), Cabrera (1950), Arenas de San Pedro (1954), Hornachuelos-San Calixto (1956), Aravaca (1958), La Aldehuela (1961) y Torremolinos (1964).
Hemos visto el triunfo silencioso de su obra porque es obra de Dios, quien dispone todas las cosas con suavidad.

En estos tiempos en que se está enfriando la caridad de muchos, porque se nos está acabando el vino, la Madre Maravillas, otra madre de la Iglesia, como un eco de nuestra Santísima Madre, nos vuelve a decir: "Haced lo que Él os diga": "Lo que Dios quiera, cuando Dios quiera, como Dios quiera"
El agua se convirtió en vino en Caná de Galilea y ahora, en el Carmelo ha fermentado el agua, para que se cumpla la promesa de que durará hasta el fin de los tiempos. Tal como era, tal como es, tal será.

San Pedro Poveda

Tercer misterio: La predicación del Reino

"San Pedro Poveda, captando la importancia de la función social de la educación, realizó una importante tarea humanitaria y educativa entre los marginados y carentes de recursos. Fue maestro de oración, pedagogo de la vida cristiana y de las relaciones entre la fe y la ciencia, convencido de que los cristianos debían aportar valores y compromisos sustanciales para la construcción de un mundo más justo y solidario. Culminó su existencia con la corona del martirio".

Pedro Poveda creyó firmemente que la transformación del mundo, en el sentido más humano y más justo, era posible desde la fe y no renunciando a ella, como afirmaba la propuesta laicista de comienzos del siglo XX.

Llamó "Escuelas del Sagrado Corazón" a su primer colegio.

Apareció Juan gritando en el desierto:
"Convertíos porque el Reino de los cielos está cerca" (Mt 3,2).
"El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca. Convertíos y creed en el Evangelio" (Mc 1,15).
Y "comenzó Jesús a predicar diciendo:
convertíos, porque ha llegado ya el Reino de los Cielos" (Mt 4,17).

San Pedro Poveda cumplió esto desde el apostolado de la educación, no solamente educando, sino enseñando cómo había que hacerlo: poniendo hombres de fe en puestos públicos y privados. Para hacer el mundo justo no hay otro camino que Aquel que dice ser el Camino, y la Verdad y la Vida.

Nosotros hemos de convertirnos en Cristos, en este misterio.
Hoy se ignora la dimensión social del Reino de Cristo ya desde las raíces de la filosofía de la educación. Tenemos un maestro en los altares y mucho que aprender de él. Lo mataron, pero su herencia está viva.

Donde más sintéticamente se predica el Reino y la conversión es en el Sermón del Monte. (Mt 4,5 y 6) Por eso el Santo Padre desea que los jóvenes sean el "Pueblo de las Bienaventuranzas". En ellas se dice lo que el Padre da a los que viven como el Hijo.
Cristo, "el bienaventurado", es el ejemplo para vivir como hijos, para vivir como el Hijo, recibiéndonos del Padre.
Sólo son bienaventurados los que lloran como lloró Jesús. Hay que ver cuándo lloró Jesús, cómo lloró, por qué lloró.
Lloró de ver que Jerusalén mata a los profetas y desprecia a los que le son enviados. Por eso nosotros hemos de llorar porque España también lo hace. Mató al Padre Poveda y desprecia sus enseñanzas con inícuas leyes educativas.
No dilapidemos la herencia de San Pedro Poveda.

Santa Ángela de la Cruz

Cuarto misterio: La transfiguración

"El amor y sensibilidad hacia los pobres llevó a Santa Angela de la Cruz a fundar su "Compañía de la Cruz", con una dimensión caritativa y social a favor de los más necesitados y con un impacto enorme en la Iglesia y en la sociedad sevillanas de su época. Su nota distintiva era la naturalidad y la sencillez, buscando la santidad con un espíritu de mortificación, al servicio de Dios en los hermanos".

La oración de la fiesta de la Transfiguración reza así: "Te rogamos, Padre Celestial, que, así como la transfiguración de tu hijo Jesús preparó a los Apóstoles para afrontar los dramáticos acontecimientos del Calvario, nosotros, con la meditación de esta página evangélica, podamos prepararnos para revivir también los acontecimientos decisivos de su muerte y resurrección y lo sigamos por el camino de la cruz para llegar a la luz y a la gloria".

Desde dentro de la nube se oyó la voz del Padre: "Este es mi Hijo amado, escuchadle".
Santa Angela funda la "Compañía de la Cruz" para escuchar a su pie, donde mejor se le puede oír, como madre también de la Iglesia, el "Madre, aquí tienes a tu hijo", que le permite ver a los enfermos y los pobres transfigurados en cristos.
Y así ha podido oír aquel dichoso juicio que le invita a ponerse a la derecha con los que hicieron bien al Juez Supremo porque "lo que hicieron con ellos con Él lo hicieron".

Nosotros lo aplaudimos aquel 4 de mayo como un anticipo del juicio universal, aunque ella quería ser ignorada incluso después de su muerte, porque es justo y necesario, porque lo ha merecido, porque nos ha dado ejemplo, porque la queremos.

Santa Genoveva Torres

Quinto misterio: La institución de la Eucaristía

Santa Genoveva Torres tenía semejante amor y sensibilidad hacia los pobres al de Santa Ángela de la Cruz.
Decía: "Vayamos al pie de la Cruz y, si tenemos valor para ello, quejémonos".

De ella dijo el Papa: "Santa Genoveva Torres fue instrumento de la ternura de Dios hacia las personas solas y necesitadas de amor, de consuelo y de cuidados en su cuerpo y en su espíritu. La nota característica que impulsaba su espiritualidad era la adoración reparadora a la Eucaristía, fundamento desde el que desplegaba un apostolado lleno de humildad y sencillez, de abnegación y caridad".

Santa Genoveva Torres sentía que Jesús le llamaba desde el Sagrario. "El centro de la devoción al Corazón de Jesús es la Eucaristía", decía ella, para quien todos los días eran jueves santos y días de la caridad.
Mosén Ricart nos explicaba que "la Eucaristía es un don del Corazón de Jesús".

Como centro de todas las conversiones, en este misterio, el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo y el mismo Sacrificio de la Cruz se ofrece en todos los altares.

En la Eucaristía hemos de reparar la suprema injusticia del Calvario.

* * *

Fiat, grito Dios frente a la nada, y surgieron el cielo, la tierra y el abismo.
Fiat, respondió María frente a Dios, y se restableció lo que se tragaban los abismos.
Amén, diremos al comulgar, "con profunda analogía" con el fiat de María. ("Ecclesia de Eucharistia").

Dios preparó la creación como un banquete.
La Santísima Virgen no fue sacerdotisa, pero engendró de sus entrañas el cuerpo de la víctima.
y puso al Niño en un pesebre, con profética alusión al alimento de los hijos.

"Todo lo que Cristo es y todo lo que hizo y padeció por los hombres participa de la eternidad divina y domina así todos los tiempos".

"Nosotros ofrecemos siempre el mismo Cordero". Por eso el Sacrificio es siempre uno y el banquete es el mismo, el de la bodas del Cordero Celestial en que es comido este mismo Cordero.

Está a la puerta, y llama, si oímos su voz, y abrimos la puerta, entrará, y cenaremos con Él, y Él con nosotros.

En la Eucaristía Jesucristo se ofrece como manjar y como víctima. Don para nosotros y don a su Padre que lo aceptó correspondiendo a la obediencia hasta la muerte de cruz, con su entrega paternal del don de la vida nueva e inmortal de la resurrección, en la que hemos de tomar parte.

Al participar en el Sacrificio Eucarístico ofrecemos a Dios la Víctima Divina y a nosotros mismos con ella, junto a todos los mártires que ha habido, hay y habrá hasta el fin de la historia, para que Él reine, Nuestro Señor, Nuestro Rey, Nuestro Dios.

Para que así sea, invoquemos a la Santísima Virgen como lo hizo el Papa en el aeropuerto de Cuatro Vientos:

!Dios te salve, María, llena de gracia!
Esta noche te pido por los jóvenes de España,
jóvenes llenos de sueños y esperanzas.
Ellos son los centinelas del mañana,
el pueblo de las bienaventuranzas;
son la esperanza viva de la Iglesia y del Papa.
Santa María, Madre de los jóvenes,
intercede para que sean testigos de Cristo Resucitado,
apóstoles humildes y valientes del tercer milenio,
heraldos generosos del Evangelio.
Santa María, Virgen Inmaculada,
reza con nosotros,
reza por nosotros. Amén.

Se entona "Seréis mis testigos" (Act. 1,7). ("Mártir" significa "testigo").
"Cristo mandó a su Iglesia al martirio". "La Iglesia nace de un martirio: el paradigmático de Cristo".
P. Alfredo Sáenz S.J. Verbo, noviembre-diciembre 2000.
ver "Habrá más mártires"


Camino(s) ascendente(s):