Los tres "vacíos" de San Juan de la Cruz

Los tres "vacíos" de San Juan de la Cruz

Para antes o después de la lectura de la tesis doctoral de Karol Wojtyla "La Fe según Juan de la Cruz", recomiendo la del excelente libro "El impacto de Dios". Su autor Iain Matheew subtitula el libro así: "claves para una lectura actual de San Juan de la Cruz", y realmente es esto. Pero no es un cambiar a San Juan de la Cruz "actualizándolo", como se atreven a hacer algunos y algunas con los escritos de los santos (como, por ejemplo, se ha hecho con los "15 minutos de oración" de San Enrique de Ossó), sino que resalta lo que dice San Juan de la Cruz para interpretación y remedio de lo que "está pasando" ahora y lo que "nos pasa". Como ejemplo de "lo que pasa y nos pasa" véase lo que dice el Cardenal Biffi acerca del anticristo.

Iain Matthew sale al paso de la perplejidad que puede acontecer al cristiano ante el "nada, nada, nada" de San Juan de la Cruz. Los "vacíos" de la memoria, el entendimiento y la voluntad, el completo desarraigo de la existencia, la absoluta oscuridad del entendimiento, el abandono de todo deseo, puede abismar en la angustia del vacío.

¿Qué es el "todo", la "fe", medio de unión con Dios, que debe llenar ese vacío? La respuesta es rotunda: Jesucristo. La Palabra en la que queda dicho "todo".

Entonces cambia la pregunta en esta: ¿Quién es Jesucristo para San Juan de la Cruz?

En él mismo encuentra la respuesta que no se halla en sus tres grandes poemas: Subida al Monte Carmelo, Cántico Espiritual y Llama de Amor Viva, sino en sus Romances escritos en la cárcel de Toledo. ¿Cómo de un castigado así, puede rezumar tanta dulzura? ¿Y cómo tal dulzura, puede ser castigada así?

Vemos en ellos que la creación es "un palacio para la esposa". Si es palacio es porque Cristo es Rey. Sólo por eso. Y sólo así.

Como complemento consideraremos "El Secreto de María" de San Luis Maria Grignion de Montfort.

Frente a la angustia del "vacío", podemos también pensar que si tan vacíos quedamos de todo, no habrá manera de llenar el vacío por falta de recipiente. No habrá ni "vacío" que llenar.

San Luis Maria Grignion de Montfort, nos descubre el remedio: María es el "molde" que recibió al Verbo cuando se hizo hombre y es el molde en el que debe formarse el hombre para hacerse Dios. Sin industria, sin problemas, sin peligros, sin trabajos, el cristiano será hecho a imagen de Jesucristo porque es muy fácil hacer una imagen con un molde, al contrario de lo que ocurre si se quiere esculpir en una piedra.

Los "con (acción), por (intercesión), en (oratorio), para María" de San Luis recuerdan los "por (Sacerdote), con (Víctima), en (Altar) Él" del canon de la Santa Misa. Llama la atención que falta el "para", pero se ve que son equivalentes al continuar la misa con "sea dado todo honor y gloria", ya que San Luis explica que el "para" es la gloria de María.

María nos hace de molde si lo hacemos todo "en María". Así vaciaremos nuestra memoria por la que nos percibimos en nosotros mismos. Podremos vaciar nuestro entendimiento al pensar que si María no entendió al hallar a Jesús en el templo, nosotros no tenemos por qué entenderlo todo. Así se enlaza todo esto con el caminito de la infancia espiritual de Santa Teresita del Niño Jesús, quien nos enseña que para nuestra salvación tenemos que estar como un niñito en brazos de su madre. Así podremos, por último, vaciar nuestra voluntad. No hay como el corazón de una madre para saber lo que necesitan los hijos.

Para terminar se ha de resolver otra dificultad: ¿Cómo puede ser que lo que San Juan de la Cruz llama "un palacio para la esposa" sea una "cárcel" para San Agustín, cuando dice "Si esto es la cárcel, ¿qué será el palacio?".

Pues es que en este palacio hay guerra, porque los hombres no creen, que en un cuerpo de tierra, subsista el Verbo y lo vean.

Santa Teresita, enlazando dos versos del Cantar de los Cantares (6,4 y 7,1), nos canta: "¿Qué veis en la Esposa sino coros de música en un campo de batalla?"

Esta guerra es continua y las trompetas del Apocalipsis nos anuncian los cambios de frente. Según el P. Leonardo Castellani simbolizan la invasión arriana, la embestida del Islam, el cisma de oriente, el protestantismo, la revolución, la guerra de los continentes y la parusía.

En la sexta trompeta se dice que al toque de la séptima se consumó el misterio de Dios y entonces se ve el Arca de la Alianza en el cielo y una mujer vestida de sol coronada con doce estrellas. Esta consumación nos recuerda el "consumatum est" del Calvario, cuando se nos dio a María por madre. Y es que el Reino de Dios es el reino de sus hijos y nadie puede tener a Dios por padre si no tiene a María por madre, como hace tiempo ya nos dijo San Luis Mª Grignion de Montfort.
Manuel Ma Domenech I.


La Inmaculada Concepción es, desde su concepción, concebida para ser Madre de Dios y madre nuestra, pero esta universal Mediación Materna de María es un don que cada cristiano en concreto recibe como herencia con San Juan al pie de la Cruz.


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