Las dos coronas de Cristo Rey

 Las dos coronas de Cristo Rey 

"En este monumento (a Cristo Rey, en lo alto del Cubilete, México) se representa a Cristo Rey. Pero las coronas que le acompañan, una de soberano y otra de espinas, indican que su realeza no es como muchos la entendieron y la entienden. Su reinado no consiste en el poder de sus ejércitos para someter a los demás por la fuerza o la violencia. Se funda en un poder más grande que gana los corazones: el amor de Dios que él ha traído al mundo con su sacrificio y la verdad de la que ha dado testimonio".
( BENEDICTO XVI, Homilía Parque Expo Bicentenario de León Domingo 25 de marzo de 2012)


Amor: con sacrificio y testimonio de la verdad

"Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer". (Jn. 15,13-15)


La contemplación de la belleza. Cardenal Joseph Ratzinger

Cristo, Rey del universo

Los entusiastas del punto omega a lo Theillard de Chardin ignoran el origen del universo, la luz del punto alfa. Dicen que la palabra viene del silencio, siendo así que todo viene de la Palabra, incluso el silencio. Y la Palabra es Luz; Luz de Luz; está en todas las cosas y los ciegos no la ven. Todavía puede medirse el eco de los replandores del inicio en el fondo de radiación cósmica. Cristo es Alfa y Omega, no sólo omega. No han mirado nada de la metafísica de la luz. Han apagado las luces de la edad media y se han quedado a oscuras. El nominalismo les ha llevado al origen de las ideologías del mal: el "pienso, luego existo".

Alfa alcanza la Corona de Espinas. Omega la de Rey. Entre Alfa y Omega está la Cruz


Cerro del Cubilete - Wikipedia

La Corona de Espinas es la de la primera venida de Cristo; la de Rey es la de la segunda.
"La primera (venida) llevaba consigo un significado de sufrimiento; esta otra, en cambio, llevará la diadema del reino divino".
(San Cirilo de Jerusalén, Catequesis 15 (1-3: PG 33, 870-874)

"Sin la presencia de Cristo nunca llegará un mundo realmente justo y renovado".
La parusía en la predicación de san Pablo (BENEDICTO XVI, Audiencia 12-11-08)

"Sin la Parusía no habrá salvación". Esta es la constatación final del libro La Salvación de la historia" del P. Hernán J. Pereda C.P.C.R.


Los quijotes desprecian la corona de espinas, y los antimilenistas niegan la corona de Rey.

Para la corona de espinas (Lucas 17, 20-21)

"Habiéndole preguntado los fariseos cuándo llegaría el Reino de Dios, les respondió: «El Reino de Dios viene sin dejarse sentir. Y no dirán: “Vedlo aquí o allá”, porque el Reino de Dios ya está entre vosotros"-

Para la corona de Rey (Lucas 17, 22-24)

"Dijo a sus discípulos: «Días vendrán en que desearéis ver uno solo de los días del Hijo del hombre, y no lo veréis. Y os dirán: “Vedlo aquí, vedlo allá.” No vayáis, ni corráis detrás. Porque, como relámpago fulgurante que brilla de un extremo a otro del cielo, así será el Hijo del hombre en su Día".


El Sagrado Corazón de Jesús es el de Cristo Rey, por eso Dios miró el corazón cuando eligió a David como Rey. Samuel 16,7

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